David Álvarez

Textos publicados por ahí que no quiero que se me pierdan

La rara costumbre de ganar

Se pone uno ante el menú de un domingo como ayer y lo primero que debería hacer es acordarse con cierta ternura de la versión de sí mismo que circulaba por los fines de semana de hace unos quince años. La carta de ayer venía con esa semifinal de Copa Davis contra Francia rumbo a la octava final; un partido por el oro del Eurobasket, también contra Francia; un gran premio de motociclismo en Alcañiz. Todas citas a un paso de la gloria. De ahí la casi obligada ternura por la versión de uno mismo vigente en los noventa.

Entonces, la carta, en su función de abanico de promesas, se atrevía a anunciar guerra, incomodidades para grandes adversarios, más que nada. De cuando en cuando, algún genio aislado, casi extraño a la vista, Arantxa Sánchez Vicario por ejemplo, se las arreglaba para ganarle un Roland Garros a Steffi Graf con 17 años. En aquella época, las expectativas eran sobre todo de sorpresa. Como aquel oro de brazos abiertos de Fermín Cacho en Barcelona.

De ahí lo probable de la ternura hacia lo que esperábamos antes. Lo que estos días está al borde de suceder es el triunfo. España supera la semifinal de la Davis contra Francia y ya se prepara la estantería mental para colocar en diciembre otra Ensaladera. Se disputan tres carreras en Alcañiz y se hacen cuentas de cuántos de los nueve lugares de los podios van a ocupar los españoles. Y desde el primer día del Eurobasket se cuenta con que España consiga el segundo oro consecutivo y empiece a fundir ya el de los Juegos de Londres.

Quizá esa ternura hacia lo que era antes de estos domingos como el de ayer ayude contra el dolor que venga, que es el inevitable reverso de las expectativas exageradas. Esta costumbre reciente de ganar viene también con una buena ración de olvido de que en realidad nos encontramos ante algo excepcional. Y con las dificultades de digestión de lo normal, es decir, el deseo inalcanzado.

(Publicado en ABC el 19/9/2011)