David Álvarez

Textos publicados por ahí que no quiero que se me pierdan

Un jeque, sus euros y la emoción

Sobre los límites se derriten algunas presuntas certezas, y el deporte vive precisamente, más que ningún otro ámbito, de lo que sucede en los bordes con esas certezas.

Piensen en un jeque, Abdullah Bin Nasser, por ejemplo, y en sus millones enchufados al Málaga en tropel. Con los millones en mente, piensen en la parte del fútbol que es emoción, es decir, la única que importa. Aparentemente, el paso de los euros a lo emocionante resulta imposible, salvo dislocación sentimental. O a menos que el paso se dé sobre el filo. Cumplidos ya los 90 minutos de un partido, por ejemplo, que fue cuando Baptista, de espaldas a la portería, saltó a perseguir una pelota que le enviaba Rondón de cabeza. En esa chilena que dejó el marcador 3-2 se derritió la certeza de lo imposible que resulta convertir millones en temblor emocionado, que no se compra, como sabe todo el mundo que no estaba en La Rosaleda el sábado por la noche.

El malabarismo de último segundo de Baptista no tiene la trascendencia de esa otra chilena de Rivaldo que clasificó al Barcelona para la Champions en el último instante del último partido de la Liga, contra el Valencia. No importa lo mismo ganar el sexto partido del año, pero sí tiene los mismos efectos, derivados de esa angustia de última oportunidad que el fútbol logra escenificar varias veces cada fin de semana. «Fortalece más ganar así», dijo Manuel Pellegrini, entrenador del Málaga. Lo dijo una vez digerido el gol del brasileño contratado con la bolsa transportada hasta aquella ciudad por Abdullah Bin Nasser, que en realidad es a quien habría sido interesante escuchar.

Quedará todavía la intriga de si el jeque llevó a Málaga sus euros confiando en el efecto de derretimiento que podían tener los límites sobre ellos. Si, pese a todo, Bin Nasser esperaba una transformación de su dinero no financiera, sino puramente sentimental.

(Publicado en ABC el 3/10/2011)