David Álvarez

Textos publicados por ahí que no quiero que se me pierdan

Historias de fútbol con olor a niñez

Pasando el otro día las páginas de la «Historia del Real Madrid contada por ABC», regresé a mi habitación de los veranos en casa de mis abuelos maternos. Allí, antes de dormir, pasaba las páginas de otro coleccionable de ABC sobre el Real Madrid que mi abuelo Luis había completado y encuadernado.

Eran los ochenta, un tiempo fascinante para un niño; esos años en los que el Bernabéu aseguraba imposibles remontadas. Algunas las tenía grabadas mi abuelo, y de tarde en tarde las veíamos juntos. Después, por las noches, con alguna de aquellas jugadas aún revoloteando en la cabeza, yo leía ya en la cama cuentos sobre Zamora, Di Stéfano, Gento, Puskas, las seis Copas de Europa. Y sobre la final de la Copa del Rey de 1980, que se disputaron el Real Madrid y el Castilla, algo que entonces, acostumbrado a las remontadas europeas y otras leyendas, no me pareció tan asombroso.

De algún modo, a través de aquellas historias del coleccionable y de aquellos partidos grabados, el fútbol me produjo la primera fascinación. Con Butragueño, Míchel, Hugo Sánchez, Martín Vázquez. De mi abuelo Luis, con quien aún comento algún partido por teléfono, me queda el fútbol, del mismo modo que del otro, Eloy, conservo una Underwood portátil de teclado de tres filas fabricada en 1924, y tal vez la escritura.

Luego, por supuesto, han venido otras fascinaciones futbolísticas, pero ninguna alcanza la misma intensidad que las de un niño. De ahí esa especie de sobresalto del otro día al abrir la «Historia del Real Madrid contada por ABC» que empieza estos días su marcha con este diario, al verme de nuevo en aquella habitación al fondo del pasillo que ocupaba durante los veranos. De vuelta en casa de mis abuelos, que son la infancia, un lugar al que el fútbol y sus historias, como pocas cosas, permiten aún regresar de cuando en cuando.

(Publicado en ABC el 9/01/2011)